Cerca de la mitad de los planes de nuestra agenda salen marcados como gratuitos. Es una de las mejores cosas de Madrid y también una de las que más viaje en balde provoca, porque «gratis» tapa al menos cuatro situaciones distintas.
Gratis con entrada previa
Muchas actividades municipales no cobran, pero exigen reservar. El aforo se agota días antes y en la puerta no queda nada. La fuente no siempre distingue entre «entrada libre» y «gratuito con reserva», así que si el plan te importa, entra en el enlace del organizador antes de cruzar la ciudad.
Gratis pero con aforo
Talleres, itinerarios guiados y actividades ambientales suelen tener plazas muy cortas. El dato de aforo casi nunca viaja en los datos abiertos, así que no lo verás en la ficha: no es que no lo pongamos, es que no consta.
Gratis a ciertas horas
El caso clásico de los museos. La entrada libre existe, pero en una franja concreta. Ese matiz vive en la web del museo, no en el feed.
Lo que hacemos con la duda
Marcamos como gratis lo que la fuente declara gratis, sin adornarlo. Cuando no consta el precio, la ficha pone «Consultar» en vez de suponer. Y cuando no hay horario publicado, pone «Sin publicar».
Puede parecer poco vistoso. Es deliberado: una guía que rellena los huecos a ojo deja de servir para lo único que sirve una guía, que es fiarte de ella. El método completo está en cómo puntuamos.